lunes, 12 de febrero de 2018

Sediento con agua

En Sueño Profético decían:

Cierto que donde Dios hace Presencia, el hombre intenta azotarlo, porque Vivo no interesa.

Cierto que cambia el rostro, el que debería ir a buscar el Sitio para premiarse él mismo. Y cundirlo para que acudieran más a conocer este Sitio, que no puede desmentirlo el que representa a Cristo.

Cierto que si tuvieran hambre de Dios, no podrían vivir despreciando al Instrumento.

Dijo uno:

No puedes creer tener noticias y despreciar la carta, apaleando al cartero cuando las noticias sean de algo que tú quiera, de algo que te robe el sueño.

¿Quién tendría sed de sediento, viera agua correr, siguiera con sed y diera al agua desprecio, teniendo la garantía con un gran letrero que dijera: “Esta agua es tratada por químicos”. Y además pusiera el letrero el domicilio de un centro oficial, para que todo el transeúnte que pasase por aquel lugar pudiera verlo? El que muera aquí, muere de otra enfermedad. Pero, sediento, no iba el dar el parte oficial.

Desperté, oí:

Compara a todo el que dice,
queriendo engañar,
que a Dios ama,
sin acudir al Lugar.

Esto es sediento con agua.
Que al sediento no le va
decir “deseo noticias”
y reservar la verdad
de la mentira que guarda.

Pues piensa:
querer saber de Dios,
porque Amor sientas ya,
y no acudir donde a diario
Dios este Mensaje da.

No acudir,
y si puedes dar una alegría,
cambiarla por hacer daño.

O reservarte las sobras
y dejar pordioseando
al que está al Mando del Cielo
para achicar el pecado.

Pecado,
acción o palabras
que no son del Cielo,
que están despreciando
el Puro Evangelio.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5