domingo, 28 de junio de 2020

Señor, si Tú me dejas la vida, yo no Te doy nada

En Sueño Profético decían:

No hay alegría mayor que Servirle a Dios, que muchos lo vean y que oigan estas palabras:

“Señor, si tú me dejas la vida, ya, mi servirte no es nada, eres Tú el que me premias con el mandar que me mandas”.

Dijo uno:

Estas Palabras que en Arrobo se han oído y ahora se están dictando, fueron dichas por un Discípulo del Maestro en el momento del Maestro darle el Mando, cuando habíamos varios delante. En el momento de darle Dios el Mando, este Discípulo se ponía él en el lugar del paralítico, del mudo o del sordo. El ciego, con el bastón, podía acudir y pedir Mando, y en algo podía servir, pero los nombrados no.

Estas palabras se cundieron:

“Señor, si Tú me dejas la vida, yo ya no Te doy nada”.

Ellos decían Maestro, porque Él los nombraba Discípulos, y cuando daba Mando, les decía:

Decid que el Maestro os manda. Cuando se cumpla mi tiempo y Yo vaya al Padre, ya diréis “Dios Hijo”, que es el Único Dios que ha habido y que hay, y que habrá por siglos sin tener fin, por no haber Poder más grande”.

Desperté, oí:

No hay contestación que más valor pague, que ésta que decía el Discípulo de Dios Hombre:

“Señor, si Tú me dejas la vida, yo no Te doy nada”.

El Discípulo decía vida del cuerpo, la que todos veían.

Y Vida del espíritu, que Él sólo lo sabía, porque la alegría al Mando no le faltaba.

Él escondía la tristeza cuando el Maestro poco le mandaba.

Hoy está vivo su espíritu y sigue en su Compaña.


***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C5

1 comentario:

  1. Es un mensaje para dar clase sobre todo en los seminarios
    Quien podrá formar mejor que Dios a los que tienen que representarlo!

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