martes, 20 de junio de 2017

Deja bien en el Prójimo

En Sueño Profético decían:

No hay cosa que de más Paz, que dejes bien en el Prójimo. Pero para hacer el bien tienes que amar a Dios primero.

Dijo uno:

Si no eres de Dios, tu bien queda en la Tierra y no cuenta Aquí en el Cielo. Porque hacer el bien por el hombre, es para que digan “es bueno”, y para esto elige sitios y momentos.

En el bien que haces por Dios, piensa que Él te está viendo, y lo harás con alegría y sin cansancio, y más queriendo que te busquen y que te llamen, sea sano o enfermo. Lo que sí quieres oír es que a Dios Lo llamen con ruegos, contentos, poniendo la confianza en que Dios todo puede hacerlo.

Si piensas: “Si hizo en el mar camino, y en la Madre Virgen sus Palabras cogieron el sitio del varón”, ¿qué te puede extrañar de lo que Dios haga ya?

Desperté, oí:

No hay documento
que más acredite que esto es Dios
que los cuerpos enfermos
que reclaman la presencia
del Elegido por Dios.

Todos sienten algo.

Unos, en la enfermedad.
Otros, en el ánimo.

El ánimo engaña al cuerpo
y puede curarlo.

Y la ayuda material
te retira de caminos,
que el pecado
allí te puede llevar.

Cuando el día ya se ha ido,
y haces en el día pensar,
ves las alegrías que has dejado
en las camas del hospital.

Si a Dios el hombre
lo llevara por dentro,
la acción saldría por fuera.

¡Y esto sí es hombre bueno!

Porque acción de Dios
es levantar al caído
y buscar al enfermo.


***

Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C5