viernes, 30 de junio de 2017

Leyes Divinas

En Sueño Profético decían:

Dios tiene sus Leyes con Libertad.
Aquel que con Amor las cumpla,
más cerca de Él está.

Las Leyes de Dios no son
como las leyes de la Tierra,
que les hacen monumentos
después de que el cuerpo muera,
a sabiendas que no fue hombre de Dios,
pero lo ves en las plazas
hecho su cuerpo de piedra,
y todos van pasando su vista
y recordando su historia.
Que deberían negarse
las manos que lo hicieron,
y la piedra no aguantar el cincel,
por convertirse en arena.

Dijo uno:

Pero ya actuaría el Poder de Dios
y pondría las Leyes severas.
Y daría Mando a las Leyes,
que es su Poder y su Fuerza.

Esto es pregunta al hombre:
¿Quién podría detener
otro diluvio que hubiera?
¿Y un minuto que, a la vez,
temblara toda la Tierra?
¿O que una noche oscura
el día lo detuviera,
y se alargara la noche,
negándose a dar luz,
la luz que el hombre maneja?
¿O el aire con su fuerza,
queriendo decirle al hombre
que por qué la Ley de Dios no cumple,
enseñándola y contento,
por ser el único Dios que hay,
Dueño del Cielo y la Tierra?

Desperté, oí:

Quedan muchas cosas más,
que no se han nombrado en la Tierra,
que el hombre
no puede enfrentarse a ellas,
si las quisiera quitar,
achicar o agrandar.

Dios quiere que el hombre Lo quiera,
sabiendo que Él lo quiere y lo espera.

Tiene sus Leyes Divinas
de Amor y de Paz.

Si no fuera Dios, obligaría,
con lo que se han nombrado,
a cumplirlas.

Pero piensa que así no es Dios.

Dios es Amor, Libertad y Perdón.

“Yo cojo este Amor”.
Estas palabras me oía
todo el que me conocía.

Hoy vivo su Gloria,
en espíritu, con Dios.

Sin con Amor hacía mal,
luego pedía el Perdón.

Pero siempre desprecié la Libertad
que aparta de Dios.


***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C6