martes, 11 de julio de 2017

Camino preparado

En Sueño Profético recordaban escenas que yo había vivido. Se vio la ciudad y luego el campo. Se oían risas y luego llantos. Se vio una cama y un hombre enfermo llorando. No salían lágrimas porque el llanto era por dentro, que es el que da más sufrimiento. Decían:

Le han retirado el hijo y le han acercado el contagio. Tiene que vivir momentos de angustia, tan sólo en Dios confiando. Porque el hombre asegura que jamás tendrá ya curación para volver a la vida que en la ciudad se ha dejado.

Desperté, oí:

Si este transcurso vivió,
siempre en Dios confiando,
¿cómo extraña,
al que conoció esto,
que Dios hoy le dé Mando?

Fue dejar comodidad y silencio,
por no poder detener
aquellos momentos
tan inesperados y malos.

Fue poner una muralla
y dejar vida a otro lado.

Sin esperanzas para el hombre.

Para Dios, era ya
camino preparado.


***

Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C3