domingo, 13 de agosto de 2017

Pedid y recibiréis

Quedé dormida pidiéndole a Dios abundancia para el que más me ayudara –en lo que fuera ayuda–, y mis últimas palabras fueron: “Señor, pero que sea lo que Tú quieras”.

En Sueño Profético decían:

Es justo que el cántaro busque la fuente que dé más limpia el agua y más abundancia de agua vea. Busca más el cansancio la silla que el descanso.

Todo lo que más te sirva, más tienes que pedirlo o buscarlo. Tú vas echando semilla, y según la tierra, así verás el tallo.

Son Palabras de Dios Hombre estas que dejó en la Tierra: “Pedid y recibiréis”.

Dijo uno:

Él premia directamente, pero el hombre no lo entiende. Y hay veces que te premia a ti para que tú premies. Este premio puede ser Amor y Caridad al que sufrir tiene. También premia en abundancia de paciencia y en conformidad a lo que venga.

Desperté, oí:

Todo lo que Dios te dé, es para que tú seas el dueño y lo administres pensando en Él.

Si así lo haces, tú abundancia ves.

La Caridad lleva al Cielo al que nunca pensó ir, por la vida que le vieron.

La Paciencia siempre gana, y puede transforma en llano la montaña.

Ya, al vestir al desnudo y dar de comer al hambriento, si a Dios Lo tienes presente, lo va diciendo tu contento.

Contento que va transformando al mal en un arrepentimiento.

Pídele a Dios que te dé lo que quiera que repartas, porque lo tuyo es de Él.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3