martes, 21 de noviembre de 2017

Lo que fue dicho por Dios, el hombre no puede cambiar

En Sueño Profético decían:

¡Qué confianza tan grande te da el pensar las Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra, y que hoy vuelve a repetir!

Me voy al Padre, de donde fui enviado, pero Yo estaré en el hombre que quiera mi Presencia.

No entristeceros por mis Palabras, porque Yo mandaré mi Espíritu a que hable en una carne para que no perdáis mi Gloria
”.

Estas Palabras no pueden tener cambio, porque ya serían palabras del hombre.

Dijo uno:

Lo de Dios ves que es de Dios porque nada te cambia y porque por nadie tiene Dios preferencia. Prefiere a los niños, templo de la inocencia. Inocencia que quiere el hombre cambiarla por la maldad de la Tierra.

Desperté, oí:

Cierto que el hombre quiere
hacer que el niño aprenda
el mal que hace el hombre.

Sin pensar,
que por mucho que le enseñe,
el niño, niño será.

Lo que fue dicho por Dios,
el hombre no puede cambiar.

Todo lo que nace tiene su tiempo
para cuidarlo hasta que crezca.

El árbol nace fino y bajito,
y tú no puedes hacer
que el ave se pare y forme nido.

Ni que sus ramas te den cobijo
hasta que el tronco esté ya duro
y las raíces tengan sus nudos.

Para nombrarlos, tú dices árboles,
pero los árboles son aún niños.

Que no pueden dar servicio,
que necesitan tu cuido.

No pidas que el pájaro lleve,
cuando esté en el nido metido,
una rama en el pico
para hacer otro nido.

Déjalo que vuele altura,
y luego, que haga el nido.


***

Libro 30 - Investigaciones a La Verdad - Tomo IV - C1