domingo, 19 de noviembre de 2017

Puedes ser hombre de cuerpo y tener espíritu de niño

En Sueño Profético decían:

No podrá encontrar el hombre otros escritos que den más enseñanza que éstos, que son dichos por Dios en espíritus de su Gloria, que con cuerpo ahí vivieron. Esto es la Palabra de Dios –Evangelio–, antes dicha, hoy diciendo. Que esta Palabra no faltará en la Tierra mientras haya cuerpos, que es el mundo donde vive el espíritu primero.

Dijo uno:

Esto se ve que es Dios, por no tener preferencia el que recibe el Mensaje diario, y que su espíritu Dios lo trae Aquí, a su Gloria, para que el hombre no olvide que el espíritu no tiene tiempos, ni adelanto, ni progreso.

El hombre tiene ahí que decidir dónde quiere que vaya su espíritu: a la Gloria de Dios, o donde no está Dios, que su nombre es el Infierno, sitio que tú elegiste cuando viviste con cuerpo. Que este elegir se cuenta cuando ya no eres niño de cuerpo.

Desperté, oí:

Puedes ser hombre de cuerpo y tener espíritu de niño.

Y ya retiras la maldad y amas como los niños aman a la Gloria Celestial.

Si les dices: “No hagas eso, que a Dios puedes enfadar”, pronto los ves humillarse, hasta que abrazo les das.

No tiene sentido, si te pones a pensar, que el hombre se ocupe tanto de esa vida y no se ocupe de esta Eternidad.

Donde sólo cuenta vivir la Palabra de Dios ahí, sin aceptar lo que a Dios pueda enfadar.

Si lees estos Dictados, qué pobres ves los que escribe el escritor que el hombre premia y lo pone en pedestal.


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2

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