jueves, 23 de noviembre de 2017

No trates al sufrimiento con mimos ni con agrado

En Sueño Profético hablaban de cómo enseñar a llevar los sufrimientos sin retirarte de Dios.

Decían, que si tienes sufrimiento sin saber del Prójimo, no hay otro mayor que el tuyo, y ya te retiras de Dios. Y que si al Prójimo ibas, dabas las gracias a Dios por el sufrir que veías que era mucho mayor que el tuyo y a Dios no Lo ofendían.

Dijo uno:

El sufrimiento es viajero,
que si tú le das buen trato,
puede quedar de dueño
y tú servirle de esclavo.

El sufrimiento,
si llega a sitio
donde de Dios están alejados,
ya viven desesperación,
que siempre termina en malo.

Dios, cuando elige Lugar
para ir de la Gloria enseñando,
es imprescindible el título
de grande sufrir pasado,
y buscar con ansiedad
un camino sin pecado;
que no culpe a lo Divino
ni se sienta desgraciado;
que todo lo ponga en Dios,
y por fuerza va enseñando
que el sufrimiento si llega,
no tienes que dar buen trato
con el pecado a las penas.

Desperté, oí:

Es cierto, que el sufrimiento
siempre intenta
el apartarte de Dios.

Y una vez que lo consigue,
ya es sufrimiento mayor.

El Prójimo es un sedante
que te suaviza las heridas
que tú te tienes por grandes.

Y ya te sale el ¡Dios mío,
quién soy yo para que esto
que estoy viendo no me pase!

¡Hazme que sienta el Perdón,
que yo prometo cambiarme
y achicar el sufrimiento
que yo veía más grande
y me retiró de Ti!

No trates al sufrimiento
con mimos ni con agrado.

Trátalo pensando en Dios,
y Dios te lo irá achicando.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C6