domingo, 7 de enero de 2018

Haz que la Tierra te sirva el tiempo que estés en ella

En Sueño Profético decían:

Si pensaras que ese mundo no es de nadie que veas pisar la tierra, no tendrías ambición por todo lo que ahí se queda.

Si pensaras que en ese mundo, la mayoría está en contra de esta Gloria, siempre tendrías en tu boca: “¡Qué bueno eres Señor!”.

Si pensaras en la muerte, cuando de Aquí lleva Mando para que el cuerpo lo deje, ya le quitarías importancia a aquello que Dios permite que lo practiquen los hombres porque de Dios se retiran. Que este practicar es en las falsas riquezas de la Tierra, que de Dios te alejan. Y le ponen la importancia hasta después que te entierran.       

Dijo uno:

A un espíritu, viviendo seguridad de este Reino, no le quitan la Paz las grandezas que ahí quedan luego. Y el sufrimiento, a Dios se Lo presenta, y Le dice: “Tú sabrás mejor que yo el llevarlo, el achicarlo o el quitarlo. Lo que sí quiero sentir es que de Ti no me retire”.

Desperté, oí:

Cierto que, si piensas que tienes que morir, no deseas nada de siglos que quede en manos de otro.

Esto te quita la Paz y te hace vivir en alboroto.

Hay quien vive preocupado porque su panteón sea un panteón destacado.

Este pensar, jamás lo tendrá uno que a Dios sienta a su lado.
   
Riquezas deseadas y sufrimientos apartándote de Dios, tú vives para la Tierra.

Piensa en los muertos que hubo, y en los que habrá antes de que tú mueras.

Y verás que eso es camino que acaba antes que empieza.

Haz que la Tierra te sirva el tiempo que estés en ella.

Y barre los sufrimientos, aquellos que de Dios te alejan.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C4