domingo, 13 de mayo de 2018

Dios te da fuerza para echar al espíritu del mal

En Sueño Profético se vio un río, y por la orilla iban unas mujeres que no se oía lo que iban hablando. Se quitó aquella Visión y se vio un hombre, y éste dijo por Mando de Dios:

Un día, yendo con el Maestro por esta misma orilla, pasaron unas mujeres y al ver al Maestro se detuvieron. Quedó una un poco atrás, sin avanzar hacia donde estaba el Maestro. Y el Maestro me dijo:

   –Ve y dile que venga. Que Yo iba por otro camino y Me he venido por éste para quitarla de lo que el espíritu del mal quiere hacer con ella.

Llegó hasta los Pies del Maestro y, sin importarle las que la veían, se puso de rodillas, y tapándose la cara, dijo:

   –No merezco el oír tus Palabras, porque las oí y me he retirado de Ti. Hoy he venido a este camino sin saber que Te encontraría.

Dejó el Maestro que la oyeran –porque antes Él ya había dicho el encuentro de esta mujer–, y dijo:

   –Levántate, que a tus lágrimas les ha llegado el Perdón y la fuerza para que le puedas a Satanás, que es el que quiere que se pierda tu espíritu, para que digan que Yo no soy Dios Hijo, enviado por Dios Padre, que es el mismo Dios.

Desperté, oí:

Esta mujer buscó al Maestro y Lo siguió, le llegaron contrariedades y se apartó de sus Palabras.

Ya no defendía sus Palabras como en tiempos anteriores.

El Maestro sabía que ella Lo creía, pero no tenía fuerzas para echar al espíritu del mal de su pensamiento.

Que siempre lo tenía detrás del sufrimiento, haciéndole ver que el Maestro no era Dios.

La llevó al río, para que su vida de cuerpo allí dejara.

Y el Maestro la espera y el pensamiento le cambia.

Ya, contrariedad y sufrimiento le sirvieron de Enseñanza.

El espíritu del mal quería que su cuerpo quedara muerto, flotando en el agua.

Dios Hombre la espera a la orilla del río, y ya llega sin compaña del espíritu maldito.


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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C3