lunes, 21 de noviembre de 2016

El que aquí piense mandarle, no Lo cree como Dios

En Sueño Profético hablaban de los Discípulos de Dios Hombre. Contaban hechos que no hacía falta que les preguntaran si creían que era Dios, “El Maestro”, como ellos Le llamaban. Decían:

Un día, yendo por un camino en el campo, había unas mujeres que con el tono de voz subido nombraban al Maestro.

Unas Lo conocían, y otras no, porque no quisieron conocerlo cuando otras veces Lo tuvieron cerca. Iban delante dos de sus Discípulos, y tres atrás con el Maestro. Los que iban delante iban mandados por Él, y los que atrás quedaron iban oyendo el Mando. Se acercó una de las tres mujeres que había esperando a los Discípulos, y sin Amor y sin respeto, y con muchas dudas, les hizo esta pregunta:

   – ¿Siempre sois mandados? ¿Nunca recibe el Maestro mando de los Discípulos?

Quedó uno más entristecido que otro, y el que menos se entristece, les contesta:

   – Nosotros somos ahora hombres, mañana basura. Él es hoy Dios y Hombre. Mañana Él sigue siendo Dios, y su Cuerpo estará con Él en su Reino, donde la Divinidad forma Bóveda, que su nombre es la Gloria. El que aquí piense mandarle, no Lo cree como Dios.

Esta Enseñanza la llevaban para otros sitios, y allí la dejaron para que, cuando el Maestro llegara, fuera más corto el sufrimiento, y ya no Le dijeran a Él nada.

Siguieron andando los Discípulos, y cuando llegó el Maestro, sólo en aquel sitio el aire movía los árboles y las ropas, pero con fuerza. Se paró y dijo:

   –Le he dado Mando al viento para que no se mueva de estos metros y a mis Discípulos no les llegue.

Desperté, oí:

No se movían las ropas de los Discípulos, y las tres mujeres no dejaban sus manos quietas, llevándoselas a la cabeza, y sus telas, parecían arrancarlas.

Se paró el Maestro y dijo:

   –He mandado al aire para que mis Discípulos cuenten este Hecho, pero no por vosotras, que así no quiere mi Padre que crean que soy Dios.

   –Ellos disfrutarán contándolo y vosotras no podréis callarlo
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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VI - C3