domingo, 13 de noviembre de 2016

Sin reforma a la Gloria ni al pecado

En Sueño Profético decían:

Siempre que Dios se comunica al hombre es para aclarar lo que ya tiene dicho, pero no para reformar o quitar lo que escribió o lo que mandó escribir. Si comparas lo que escribió y lo que mandó escribir ves al mismo escribiendo, porque todas las Palabras del Evangelio dan la misma medida en Amor, en humildad y en fuerza, apartando al que en contra de Él se pone o al que persigue sus Palabras. A éstos Dios los aparta y al pecador lo perdona, pero no estará en los Evangelios que perdonara a Luzbel, príncipe de los Demonios, porque de éste sale el pecado, de éste sale todo lo que Dios prohibe al hombre. Pero en este prohibir deja Libertad para que el hombre siga a Dios o para que persiga su Palabra.

Dijo uno:

Dios no reforma ni su Presencia ni su Vestimenta, cuando hace Aparición al hombre. Dios podía hacer, con su Poder, las reformas que el hombre no pudiera, pero ya verían su Poder y no su Figura. Su Poder lo deja en la naturaleza y si el hombre quiere lo ve de mil maneras, pero las Palabras que dijo y su Imagen siempre serán las mismas.

Desperté, oí:

El Poder de Dios lo puede ver el hombre cuando mire al pájaro y cuando vea moverse los mares y después haga este pensar:

¿Quién guía al pájaro cuando arranca a volar? ¿Cómo encontrará su nido?

Y si piensa en las olas, con qué fuerza y desafío remontan por los barcos.

¿Qué hombre haría esto?

El que quiere ve aquí a Dios, pero cabe comentarios de “esto sí” o “esto no”.

Pero en su Palabra y en su Presencia te inclinas, diciendo: “Es Dios”.

Si Dios hiciera reforma muchos harían de Dios.

Dios se comunica al hombre como está en el Cielo y como a la Tierra bajó: En Espíritu y en Cuerpo.

Luego su Poder y su Mando te habla de mil maneras para que tú vayas enseñando, pero siempre sin reforma a la Gloria ni al pecado.


***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII