viernes, 3 de febrero de 2017

El que siga a Dios y Dios elija, coge el camino de la Madre Virgen

En Sueño Profético hablaban de mi vida, de los caminos pasados y de los que iba pasando.

Decían, que el copiar esta vida, el empiezo lo harían, pero que poco tiempo duraría el responder. Esto sin coraje y si ira y a Dios queriéndolo más cada día y siempre llevando Paz y quitándole importancia a lo que queda en la Tierra.

En cambio, lo que Aquí viene es lo que le da sufrir, de ver que el hombre no lo prefiere.

Dijo uno:

Es difícil estar sufriendo
y no negarte a ir
a que oigas sufrimientos,
cuando el tuyo tu lo abraces
sin poder decir
la clase de sufrimiento,
por temor a que ofendan a Dios,
de palabras o de pensamiento.

El que sepa este sufrir
y pare su pensamiento,
ve que Dios actúa en el espíritu
y el espíritu le manda al cuerpo,
pero el sufrir queda libre
como en otro cuerpo.

Este sufrimiento
no habría nada para medirlo
ni peso para pesarlo.
Tampoco habría palabras,
que el silencio lo va hablando.

Es recipiente que el sufrir lo va llenando,
pero no llega rebose
porque a Dios lleva a su lado
con esta Luz y resplandores
que ahora están alumbrando.

(y se vio como el Sol cuando está con su poder y fuerza),

Tan sólo con ver este sufrimiento,
no pueden esto negarlo.

Desperté, oí:

Es el punto que más llega de sufrir.

Incluso a los animales
cuando les llega este sufrir,
por mansos que sean,
si le llegas a lo que de su cuerpo sale,
la respuesta es el avance.

Y si es de sangre brava,
descuartiza
al que a quitárselo vaya.

Esta respuesta es de animal,
manso o fiera,
que si le tocan al hijo,
no respetan.

El que siga a Dios y Dios elija,
coge el camino de la Madre Virgen.

Haz oración a Dios Padre,
y Él manda a la Virgen Madre,
y acorta este sufrimiento
que no entiende el que a Dios no ame.


***

Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C5