lunes, 10 de junio de 2013

Creer es ver el agua y saber que moja

En Sueño Profético decían:

Si creyeran, todo sería respetado y adorado, lo que saliera de la boca del que Dios manda con su Enseñanza. Si creyeran, no podrían utilizar ciertas palabras, poniéndolas a la misma altura que las que Dios aquí manda.

Creer es ver bien lo que el Instrumento habla y manda. Si tú no lo ves bien, tú no crees estas Palabras.

Aquí te hace creer más, el observar y seguir las actuaciones del Instrumento y compararlas con las tuyas. Si crees, ves la diferencia de un grande letrado y uno que supiera las primeras letras.

Esto es lo que al hombre le cuesta trabajo oír y aceptar y pedir consejo diciendo: “¿qué hago?, porque Dios en ti me irá contestando”. Esta reacción es de espíritus sanos, que no dan cabida a nada que a Dios llegué enfado.

Dijo uno:

El espíritu del mal intenta tomar aposento en todos los espíritus, más en los que están cerca del Instrumento. Pero si éstos creen, se encuentran puerta cerrada. Golpean, y al ver la resistencia –que la resistencia es ver en primer lugar lo que Dios manda que escriban–, éstos rechinan los dientes, pero se ven fracasados.

Desperté, oí:

Aquel que más te acepte, más cree Aquí.

El que cree, no puede poner las Palabras del Instrumento después de las suyas.

Creer es ver el agua y saber que moja.

Ver el fuego y saber que quema.

Y ver el niño y saber que en niño no queda de presencia.

Todo esto nombrado, si no lo crees, haz por curar tu cabeza.

Pues no creer al Instrumento, conociéndolo, no es enfermedad de cabeza.

Es enfermedad de espíritu, que existe de varias maneras.

La Fuerza del Elegido aparta la mala hierba.

Y ya, la recolección, puede ser abundante y buena.


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Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 166-167-168