domingo, 16 de junio de 2013

“Si queréis mi Reino, tenéis que amar como Yo os amo”

En Sueño Profético decían:

¡Qué pocos cumplen estas Palabras, tantas veces dichas por Dios Hombre!:

“Mira al Prójimo como a ti mismo, y piensa en la carga que lleva aquél, que tú no llevas”.

Dijo uno:

Si a Dios otra vez Lo viera el hombre de Hombre, y le hiciera estas peguntas que ahora aquí dictamos, ¿cómo el hombre respondía sabiendo que fue un Mandamiento por Él mandado?:

“Si el sufrimiento de otro no lo cogiste como en ti mismo, no Me llames diciendo ¡Dios mío!, cuando el tuyo te llegue”.

“Si vieras a un hijo ahogándose, y la mano no le dieras suplicándote la madre, no Me llames diciendo ¡Dios mío!, porque en mi Enseñanza, es el bien o el mal que hagas, el que Me busca a Mí: el bien, para dar Gloria a mi Padre; y el mal, para desmentir”.


Desperté, oí:

Antes que el hombre le diera a Dios Hombre muerte de cruz, nos repetía esto dictado:

“Pensad: si queréis mi Reino, tenéis que amar como Yo os amo”.

“Y una vez que el Amor salga de vuestros cuerpos, ya el Prójimo sois vosotros mismos”.

“Pues ¿quién no cuidará su pie para seguir andando y evitar ya cojo ser?”.

“Pues mirad al Prójimo como miráis al pie aunque tengáis otro”.


Todas estas Palabras y muchas más, las decía el Maestro para enseñar a vivir juntos, hombre y Prójimo.

¡Que Prójimo es Él!

¡Qué pocos responderían diciéndole: “Señor, me entregué en el Prójimo porque él es Dios.

Éstos, sí dicen ¡Dios mío!, y oirán contestación.

Porque el que quite sufrir, es adoración a Dios.

El hombre no siente al Prójimo porque se aparta de Dios.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 168-169-170