martes, 11 de junio de 2013

No digas “yo creo en Dios”

En Sueño Profético decían:

No digas “yo creo en Dios”, si no acudes a donde te dicen que está hablando. Cuando antes de acudir, puedes ver verdad o engaño.

Pues Esto no es comentar que pasó siglos pasados y te cuentan la verdad. Pero tú tienes más fuerza si estás verdad presenciando.

No digas “yo creo en Dios” si no acudes a donde te dicen que está hablando.

Pues si crees de verdad, aunque no ames, Lo buscas y le pides aquello que en la Tierra nadie te puede dar, que es la vida del cuerpo y algún sufrimiento más, que nadie puede saberlo, porque sería agrandarlo en vez de darle remedio.

Dijo uno:

Hay cosas que, si las crees, no puedes darle indiferencia y desprecio. Pues figúrate creer y quererlas; llamarte o ir en busca tuya dándotelas y ofreciéndotelas, y tú despreciándolas, de máximo valor, sin que te cueste nada, de un camino limpio. Si buscas, no encuentras quien dé aquí la espalda.  

Desperté, oí:

Ponían comparaciones
con una grande Enseñanza.

Que el Elegido recoge
aunque no sean dictadas.

Creer sin acudir:
guárdate las palabras.

Y creer y amar:
tenían que amarrarte
con dos centinelas
para no escaparte.

Cuando crees en Dios
y sientes su Amor por dentro,
tienes que buscar con ansias
lo que Dios está diciendo,
si a Dios Lo tienes por Vivo.

Si así no fuera,
estás cumpliendo actuación,
como se trata a los muertos.

Y al Elegido le oirías
lo que en vida dejó hecho.

Si Dios no tuviera Vida,
no podría haber vida en el suelo.

Porque la vida ya sale
de la Vida de su Cuerpo.

Que es la Palabra Divina.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 93-94-95