miércoles, 15 de diciembre de 2010

El camino oscuro - Libro 77 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IX - Pag. 73-74-75


En Sueño Profético vi un camino oscuro con algo sembrado o que sin siembra pudo haber nacido. Tenía una altura que pasaba de la cintura. Conforme ibas andando había unas hendiduras que no te valía agilidad, que lo mismo caía el niño que el que tenía edad ya más bien de hombre que de niño. Al andar, si un pie bajaba más aprisa que el otro te tenías que agarrar a aquellas matas de pinchos que formaban una baranda para agrandar más el mal.

Dijo uno:

Este camino lo pasan los que sufren y van detrás de Dios. La oscuridad, las hendiduras y los pinchos son espíritus del mal que salen a tu camino para apartarte de Dios, por eso estos Mensajes te enseñan a que continúes el camino sin que veas oscuridad y que si un pie ves que baja y el otro se queda atrás, el de atrás verás que puede y al que baja subirá. Ya, si te agarras a los pinchos sin quererte agarrar y en el pinchar miras al Cielo poco daño sentirás, porque no hay mayor consuelo que sufrir y a Dios amar. Y en este amar llega Luz y se quita oscuridad, y el suelo ves que se allana y los pinchos no pinchan ya, sólo hacen como firmas que se borrarán después de que alguno las mire y vea en lo que queda, en el Mando de Dios, el mal.

Desperté, oí:

Dios ha dado la Enseñanza en espíritu y ha dejado huella en la materia.

Que puede que unos la vean y otros no lleguen a verla.

Aquí no había cuerpo, ni oscuridad ni pinchos, pero Dios trae a su Presencia todo lo que Le hace falta para que el hombre comprenda al que lleva la Enseñanza.

¡Qué Poder tan poderoso es el de Dios al del hombre!

Deja al cuerpo ahí, los pinchos trae a la Gloria, y hace que desde Aquí deje el pinchar huella en la carne.

Busca a Dios y no Lo dejes, que Él nunca te dejará para que pases el camino, que teniendo oscuridad ves la Luz que Él te manda.

Si un pie falla, el otro le ayudará.

Ya los pinchos, que es lo que duele, Dios los sujetará.

Y quedarán en una firma que se hizo con tinta aguada.

Si Dios hizo en el mar camino, ¿cómo de su Poder dudar?


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