domingo, 5 de diciembre de 2010

"Teniendo Fe y Amor, ya vivías Cielo en la Tierra" - Libro 61 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IX - Pag. 242-243-244


En Sueño Profético hablaban del Amor de Dios. Decían que este Amor llegaba al que este Amor buscaba cumpliendo las Palabras de Dios, que sin cumplir las Palabras, se retiraba el Amor.

Se vio un monte no muy alto y lo cubrían las corderas. Un pastor con un hombre, con presentación de grande cargo, hablaba. Estas fueron las primeras palabras:

“¿Es pastor de poco tiempo, o lleva su vida entregada al ganado desde muy joven?”

Ya contesta el pastor:

“Desde que tenía diez años estoy con las corderas como hoy, que tengo treinta y cuatro. Mi padre murió y este era su sitio, el que yo ahora tengo. A mí me enseñó que teniendo Fe y Amor, ya vivías Cielo en la Tierra. Ya diré el Amor tan grande que mi madre tenía, siempre nombrado a Dios en todos los momentos con los dueños de la finca. Que al faltar mi padre, ella como dueña era; para todo a ella buscaban, porque con el Amor que a Dios tenía, decían los dueños que las cosechas no eran creídas que fueran de la Tierra. Una vez que todos se quejaban de las malas cosechas”.

Se vieron otra vez las corderas, pero con un balar con fuerza y muy juntas.

Ya dijo el que era grande caballero por su habla y su ropa:

“Quiere creer que yo nunca me he sentido tan contento como hoy me estoy sintiendo. Yo ya vendré por aquí para verlo y le dejaré un poco de herencia de la que yo tengo. Pero contaré a mis amigos y mis familiares, que en Dios no creen, que yo ya no puedo pasar sin oír al pastor hablar de Dios. Ya que al oírlo, la vida me dio, porque me perseguía el que me la quitaba por la vida que en mi casa mis hijos hacían. No contaré este vivir porque ya vivo con Dios en su Gloria, y contar mi sufrir, a Dios sufrir le doy”.

Desperté, oí:

¡Qué grande es el Amor cuando es Amor de Dios, y tú quieres buscarlo y lo encuentras!

Pues el que oiga este Mensaje, que copie de este espíritu, que cuando tuvo cuerpo, un pastor lo llevó al Cielo.

Ya mandan en la Gloria que piense, el que conozca este Caso, que si cree y ama a Dios, que se acuerde del pastor que su Amor entraba en la Gloria.

Estas Palabras que dictan ya son para los que están aquí unidos. Estos tienen un gran Amor a Dios, que no puede ocultarse.

Tu Amor a sus espíritus los contagia. Que el contagio lo hace donde hay Amor. Que el Amor es rayo de Luna o rayo de Sol.

“Señor, dame fuerzas para que yo reparta tu Amor para el que Te quiera”.

Termina el Menaje diciendo: “El sueño es corto, pero la alegría es grande”.

La alegría de Dios igual acampa en el catedrático que en el pastor.


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