viernes, 3 de diciembre de 2010

Querer que siempre se destaque el que lo siga - Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - Pag. 74-75-76

Quedé dormida con estas Palabras que aquí dictan y en Sueño Profético repetían:

“Señor, ¿hago mal con preferir en mi pensamiento al que más me ayuda y obedece mis palabras, que no son mías?”

Ya se oyó al que Dios le daba Mando:

“El preferir del Elegido es querer que siempre se destaque el que lo siga. Y ya, la preferencia, Dios a éste se la envía y le da el ciento por uno, como hacía cuando estaba en la Tierra viviendo de Hombre y con el hombre para enseñarle cómo no perder su Reino”.

Dijo uno de los 11 Discípulos:

“A nosotros nos nombraba el Maestro más que a muchos de Israel que podían hacer más que nosotros, no de obediencia, pero sí por los grandes capitales que tenían. Pero a nosotros nos conocían por no dejar a nuestro Maestro, Dios Hijo, ni de noche ni de día. A todo el que podíamos, al Maestro lo llevábamos, y fuimos conocidos más por el que amaba y creía que así es como hacíamos el Mando-, que por el que tenía grandes bienes guardados”.

Desperté, oí:

Tú sigue con tu misma Enseñanza y pide a Dios que sean cundidas estas Palabras.

Que en el sitio donde llegan hacen llamada y dejan al descubierto al que dice que a Dios ama.

No puedes amar habiendo hambrientos y teniendo guardado grande capital.

Es alegría grande, con rebose de Paz, el que Dios te ponga en las manos lo que tú no pensabas jamás.

El afán del Elegido es cundir que Esto es de Dios, que no es suyo.

Las pocas horas que el Elegido duerme son una afirmación de Dios que da su cuerpo.

Y también un desafío para el que no quiera Esto creerlo.

Si probaran a copiar los pasos del Elegido y el descanso de su cuerpo, uniendo a esto sus pensamientos, quedaría la duda pisada en el suelo.

Porque el cuerpo no vive sin comida y sin sueño.

Son las dos fuerzas que mantienen al cuerpo.


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