martes, 7 de diciembre de 2010

Si sientes llanto por dentro, estás pidiendo perdón - Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII - Pag. 35-36-37


En Sueño Profético decían:

No hay arrepentimiento sin llanto, ni llanto cuando no haya arrepentimiento.

Estas frases son de Agustín, que ya sigue él el Mando de este Sueño por darle Dios el Mando. Dijo Agustín:

– El llanto en lo mal hecho sale del espíritu cuando hay profundo arrepentimiento, cuando el mal ya te atormenta porque huyes del pecado. Entonces ya ves pecado y te viene grande lucha entre la parte que no es de Dios y la parte que Dios te mandó cuando tú no quisiste pecado. Esta parte forma lucha y te va purificando, unas veces a son lento y otras pasando rápidamente. Te viene el pensar en Dios y algo te lo quiere quitar. Te sientes como si hubiera dos fuerzas de ti tirando y otra vez te viene el pensar del precipicio que viste y te pudiste librar, y ya te sientes otro hombre y tus ansias es buscar a hombres que van viviendo sin saber que vivir vida apartado de este Cielo es formar la guerra a Dios, es defender el Infierno, es dejar en ese Mundo mal recuerdo de tu vivir a tu familia, a tus amigos, al que tuviste sufriendo por quererte aconsejar de que la vida ahí no acaba.

Todo esto aquí referido lo daba yo de consejo cuando mi vida cambió.

Desperté, oí:

Si te sientes pecador de tus pecados ya hechos, estás pidiendo perdón.

Si sientes llanto por dentro, estás pidiendo perdón.

Si recuerdas el precipicio, estás pidiendo perdón.

Pero si buscas a más para que pidan perdón a Dios ya empiezas a pagar deudas, que son alegrías para Dios.

No hay perdón que no sea dado cuando a Dios estés pidiendo llorando y avergonzado.

Dios te manda aquí el perdón porque Amor has superado.

Y tus ansias son para pagarle desbaratando pecados, que este pago es un decir cuando te vean perdonado.

Entonces salen palabras de la vida que has empezado, sin querer recordar tú el tiempo de tus pecados.

Pero si alguien quisiera recordarte el pasado, aprovecha este recuerdo para quitar del pecado.

No hay quien llame a Dios a gritos, aunque lo vean callado, pidiéndole su perdón y Dios no se lo haya dado.

Pero pídele el perdón sabiendo que fuiste malo.

El que haga este pedir ya se siente perdonado, como se sintió Agustín.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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