jueves, 16 de diciembre de 2010

Nuestro Amor es mayor que el sufrir que tenemos - Libro 78 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo XI - Pag. 18-19-20


En Sueño Profético decían:

Si tu creencia en Dios es con Amor, tu cuerpo y tus palabras tienen grande diferencia si se comparan con el que dice que solamente cree y no ama, porque el creer sólo lo coge cuando en la Tierra le llegan grandes sufrimientos.

Estando oyendo estas palabras se vio una calle con edificios no muy altos. Tendrían unas casas dos plantas y las demás, de tres no pasaban. Pues de estas casas salieron dos mujeres, de presencia como hoy se ven, y cuando se cruzaron con otra mujer, ésta les dijo:

-Cuando os veo tan contentas me viene este pensar: “¡Cómo se ve que no tenéis sufrimientos!”

Ya le contesta una de las mujeres con estas palabras:

-Nosotras tenemos grandes sufrimientos, pero el creer en Dios y el Amor que a Dios le tenemos es mayor que el sufrir que tenemos.

Dijo estas palabras y les preguntó qué sufrimientos tenían. Pues una tenía el marido en una silla paralítico y su familia no les ayudaba, pudiendo ayudarles por tener ingresos que le sobraban. Pero éste que se está nombrando cogió la enfermedad por la bebida, porque todos los días llegaba a su casa dando grandes cambaladas y con el pañuelo limpiándose las lágrimas.

Esto empezó a contárselo a la que le preguntó cómo podían estar contentas. Pues el sufrimiento de la que preguntó era por haberse arruinado, y ella creía y no amaba, y al no amar, a Dios pedía porque creía en su Poder pero el Amor no lo sentía.

Desperté, oí:

Hay grande diferencia entre creer y no amar, y amar y recibir todo el sufrir que te llegue amando y pidiéndole a Dios.

Pues a la del marido que estaba en la silla paralítico, Dios le dio su pago con dos hijos que tenía, y uno de grande capital se los llevó con él a trabajar.

Todos vieron el cambio de esta familia cuando iban con el marido, paseándolo por el pueblo, y él no callaba diciendo:

-Yo hacía la vida que hacía porque no creía en Dios, pero cuando veo el responder de mi mujer, a Dios le pido que no me cure y así Le pago el mal que durante tanto tiempo Le he hecho.

-Pues fue terminar de decir estas palabras y mis piernas empezaron a moverse. Y ya, cogido con un simple bastón y a veces sin él, me presentaba con mi mujer en los mesones que me conocían. Y mis hijos decían:

-¡Padre, ya quieres a Dios y podemos decirlo! Pues si Lo quieres, ámalo mucho, que esto es lo que madre nos enseñó cuando éramos niños y ya tenemos 20 años. Lo que sí te decimos es que a los tuyos no queremos, porque todo el querer es para Dios.

Decían en la Gloria que esto son grandes Enseñanzas de Amor de Dios.

Termina el Mensaje con estas palabras:

El Mensaje es largo para poder pensar que Esto no es Aparición.

Esto es Enseñanza de espíritu con cuerpo o cuando el cuerpo está muerto, pero el espíritu tiene Vida Eterna, que se pone en los Libros que son los que enseñan.


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