miércoles, 14 de agosto de 2013

A fuerza de no callar, tienen que aceptar

En Sueño Profético decían:

Igual que Dios premia cuando Le haces servicios con Amor, tiene en cuenta el que desprecio le dio.

Aceptar y cundir, es amarlo. Aquí Dios te hace cambio. Pues igual lleva la cuenta a la negación de su Presencia y del Mando de su Poder.

Dijo uno:

En vez de venir Aquí, tienen que ir allí. Y siendo así, puede que a algunos les moleste cuando vean que Dios sigue para que cundan que habla a un espíritu que acepta sin rebeldía y poniendo la paciencia hasta que Dios no permita el Permitir que les deja.

No callar y divulgar es triunfo y Obediencia. La fuerza de la Verdad hace que en Roma se sepa que son 26 años buscando a Jerarquías y a la Cabeza de la Iglesia. Que éstos son los que publican o desmienten. Aquí, el desmentir no pueden, porque sería no amar a Dios y no tenerlo en secreto, y entonces era mal peor.

Desperté, oí:

A fuerza de no callar
tienen que aceptar
–los que no quieren que fuera–
que Esto es grande Verdad.

Si Dios manda en el Cielo y la Tierra,
¿cómo se atreve el hombre
a guardar estas Sentencias?

¡Cuánto mejor sería
que Roma aquí viniera
en representación
de la Cabeza de la Iglesia!

Este “mejor” para ellos,
para ti siempre es mejora.

Porque tu Obediencia espera,
y a Dios siempre contentas.

El triunfo es no callar,
y que ellos hagan pensar
y a Dios Le den la respuesta.


***


Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 22-23