lunes, 26 de agosto de 2013

Edificio de Dios

En Sueño Profético decía Teresa de Ávila:

Si el que ama
enseñara a que amaran,
había más que a Dios amaran.

Hay más, que aman
escondiendo el Amor,
que pueden esconder Amor,
porque Amor aún les falta.

Éstos son los hombres tímidos,
con trabajo para soltar
sus palabras diciendo:
“yo a Dios Lo amo”.

¡Cuánto me hizo sufrir
la frialdad de estos hombres!

Cuando hablaban de mí,
hubo veces de buscarme
con grande pena,
por tener que defenderme
y encerrarse en su silencio;
Luego iban a buscarme:
“Teresa, dame el perdón,
que vida tranquila tenga”.

Ya empezaba mi enseñanza,
contando mis noches aquellas,
que tenía que despertar
con ángeles de trompetas.

Que no era despertar,
que yo para el mundo era muerta.
Pero qué muerte de gozo,
cuando yo ya bien despierta,
Dios me hacía que recordara,
para que luego yo fuera
contando lo que Dios quiere
que todo el hombre sepa.

Por eso, era de risa
que silencio yo tuviera.
Si yo lo guardo en silencio
todo lo que Dios hacía
para que yo lo aprendiera,
no enseño a querer a Dios
con este querer de fuerza.

No me importaba la gente,
ni de la clase que fuera.
Cuando cogía la palabra,
hacía que Amor sintieran.

Desperté, oí:

Yo enseñaba a no callar,
hablando de Dios del Cielo.

Discutía y veía mal
tener al hombre respeto.

Respeto al qué dirán.
Nunca tuve que decir:
“Señor, perdona mi mal”.

Yo tenía que cundir
que Dios me llevaba al Cielo.
Yo tenía que demostrar
lo que llevaba por dentro,
que era fuego de la Gloria,
de edificio sin cimientos.

¡Ay edificio de Dios!
¡Ay edificio sin cimientos!
Que el edificio se encuentra
donde a Dios estén queriendo.    

El edificio es Amor,
y si este Amor va creciendo,
llega a las puertas de la Gloria,
y ya vives en su Reino.

Si alguien puede callar,
no es edificio del Cielo.

TERESA DE ÁVILA


***


Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 121-122-123