sábado, 31 de agosto de 2013

Maldito pecado

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento.

Decían, que el sufrimiento de espíritu con Dios, domina al cuerpo. Que el sufrimiento de espíritu apartándote de Dios, hace que vean a otra persona distinta a la de antes de tener el sufrimiento.

Los espíritus del mal saben presentarse en el momento que tu espíritu no tiene Paz, que tu espíritu está enfermo o está sufriendo.

Dijo uno:

A un espíritu que sufre, le llegan 1.000 demonios. A los que vivan la santidad, les llegarán bien pocos.

Por eso, estas Enseñanzas, debía no haber dineros para pagarlas –el que dude de ellas, cuando las necesitara–.

Al asesor material lo busca el hombre, lo respeta y le paga. El asesor del espíritu, dándote tantas ganancias y tú a él ningunas, ¡con qué medida te habla las cosas que Aquí le digan!

Desperté, oí:

Condenaban mucho en Gloria:
ver sufrir a un espíritu
y no hablarle de la Gloria.

De lo Eterno, de lo puro,
de lo impuro,
de la ira, de la soberbia.

No hablarle de lo que Aquí llega,
para que a Dios hagan ruegos
los que están con Dios
y ahí tuvieron materia.

Decían: “¡Maldito pecado,
que acecha sufrir y pone calvario!”.

Ofrecer pecado es un sufrimiento,
eres vendedor del mismo diablo.

Todo el que persigue y ofrece pecado,
tiene más condena
que aquel que cayó y se vio pecando.

***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III