domingo, 4 de agosto de 2013

Comida guardada, y hambrientos que morían

En Sueño Profético decían:

Si Dios no tuviera Elegidos y desde que hizo el mundo nadie Lo hubiera visto en las mil formas que Él tiene, cada hombre haría un Dios a su manera.

Que piense el hombre, que con esta Comunicación diaria, “los cerca” y “los lejos”, ¡qué trabajo más grande le cuesta al Comunicante que digan: “es cierto, aquí Dios habla”!

Que éstos son los espíritus del mal que se apoderan del que no está reforzado de la Palabra de Dios, aunque lo oigas de Dios hablando. Si este hablar de Dios lo sintieran, ¿quién mejor para cundir que la Iglesia?

Dijo uno:

Si Esto quedara en silencio, la actuación no era de Aquí, donde no existe el cuerpo.

Tú coge justificantes de los seglares, y que vayan a la Iglesia con respeto, con Amor a Dios y sin callarse.

Dios Hombre, en su Vida pública, quiso que todos Lo siguieran.

Él no obligó como Dios que era. Pero si uno no le servía, Él ya lo dejaba fuera, y seguía a más buscando para que cundieran que era Dios.

El que no lo cundía, no Le servía. Era comida guardada, y hambrientos que morían.

Sus Palabras siempre son Vida, y tenerlas en silencio es condena que se firman.

Tú sigue camino adelante, que siempre habrá quien espere al caminante.

Desperté, oí:

Si hoy Dios no mandara Mensaje,
se alegraban los demonios.

Que son los que ponen el engaño
a escondidas o con descaro.

Dios sigue mandando Mando
hasta que el mundo se entere
de lo que Aquí está pasando.

Tú coge al que más te sirva
y que te oiga Palabras
que vean que son Aquí dichas.

Si estas Palabras cambiara
con faltas que cree que fueran,
ya no te sirve, por tratarte
como se trata en la Tierra.

Que sólo oigan tu Mando,
y ya no te ven persona.

Éstos Le sirven a Dios
para cundir que Esto
está dicho en la Gloria.

Que puede que este cundir
te ayude a subir la cuesta.

Que Dios Allí da respuesta
al que Le cundió el “Decir”.

Que la respuesta es vivir
sabiendo que Él te espera.

Pero ¿qué puede decir
el que dejó la materia
y no quiso saber nada
de un Dios que sabe
si Lo amas o Lo desprecias?

El que Lo ama,
se nota en el cundir,
en no cansarse,
o en la Obediencia.

En el cundir,
es avaricia lo que siente,
y más quiere repartir.

En el cansarse,
no lo quiere ni decir
para que no se lo paren.

Y en la Obediencia,
da grande tranquilidad
en la forma que lo acepta.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 164-165-166-167