miércoles, 28 de agosto de 2013

Hay más que den sufrimiento, que sufrimiento quiten

En Sueño Profético decían:

Hay más que den sufrimiento, que sufrimiento quiten.

Hay quien no sabe vivir sin hacer sufrir a otro.

Hay quien cree que el callar es falta de razón.

Dijo uno:

Todo el que a Dios no ama,
hace que sufra otro.

Todo el que a Dios no ama,
vive siempre en alboroto,
en alboroto buscando
lo que nunca encontrará,
en alboroto de Tierra,
que luego no queda en “na”.

El que ha sentido alboroto,
de éste de Aquí del Cielo,
no hay nada que le alborote,
como no sea de este Reino,
y no puede dar sufrir,
porque a Dios siempre está viendo.

A la misma voz, dos dijeron:

¿Se puede amar a Dios
y mandarle sufrimiento?

¿Se puede amar a Dios,
no siendo este Dios primero?

El hombre habla de Dios
sin saber que Dios es Bueno.

El hombre habla de Dios
sin saber que es Justiciero.

Yo creo que nombran a Dios,
porque a otros se Lo oyeron,
a otros que también nombraron
sin amarlo ni quererlo.

Debía de salir color
con viveza en la cara
de aquel que ama a este Dios,
y así se ahorraban palabras.

Pero que fuera un color
sin subida ni bajada,
que fuera el color de azotes,
que quedaron en su Cara.

Y el que viera estas señales,
sabía que éste amaba.

Desperté, oí:

¡Qué bien te aclara, el que sufre
y el que sufrimiento da!

¡Que claro ves el que ama,
o el que tenía que amar!

Una pena sí sería
la marca con el color.

Una pena esto sería,
descubrir lo que este Dios,
sin haber color sabía.

Si esto el hombre lo supiera,
de pena se moriría.

Más se moriría el que no cree,
que el que reza noche y día,
la Oración del Padre Nuestro,
que rezarla no debía.

El rezo que hace el hombre,
cuando reza por rezar,
es agua llena de fango,
que no te sirve de “na”.

Si la señal le saliera
al que ama de verdad,
verías muchos sin ella,
y pocos con la señal.

Dios ya sabe el que Lo ama,
aunque sean caras igual.


***


Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - Pag. 130-131-132