miércoles, 27 de enero de 2010

La Obediencia - Libro 36 - Hechos de Jesus Perdídos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VI - Pag. 167-168


En Sueño Profético decían:

Si el que conoce al que Dios habla en él y le da Mando, usara el Amén como se usa "bueno días", "buenas noches", esto, dicho en todo lo que dijera el Mensajero de Dios, cuánto bien se haría, cuánto sufrir se achicaba y qué derrota más grande los espíritus del mal se llevaban. Estos luchan unas grandes batallas para impedir y desbaratar lo que puede a esta Grandeza ayudar.

Dijo uno:

Si a Dios Hombre Lo perseguían, y a los que Lo seguían, qué intentarán hacer aquí. Si obedecieran al Elegido, en el intento se quedaba el mal, sin llegar aquí.

El Maestro, cuando los Discípulos se retiraban de Él con el Mando que les daba, los preparaba para que actuaran con fuerza cuando los espíritus satánicos los persiguieran para derrotarlos. Intentaban enfermarles su carne y quitarles las fuerzas, entristecerles su cara, y ya culparían a su Maestro, pensando, que siendo Dios, cómo dejaba que los maltrataran.

Desperté, oí:

Ellos obedecían a su Maestro, porque sabían que era Dios.

Ellos conocían los síntomas, que sin ser de dolor, otros los daban por dolor.

Si todos los que están de esto enterados usaran la obediencia, era triunfo sobre triunfo.

Y fracaso sobre fracaso.

Aquí llegará el momento que las cosas sean cambiadas.

Y la alegría rompa el sufrimiento.


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