lunes, 25 de enero de 2010

Vida Ejemplar - Libro 88 - Meditaciones y Palabras Directas Con El Padre Eterno - Tomo X - Pag. 116-117


En Sueño Profético hablaban dos mujeres, y un hombre dijo:

Estas dos mujeres, fueron ejemplos las vidas que llevaron cuando vivieron con materia: las dos estaban siempre hablando de Dios, de sus Hechos. Una tuvo su madre amistad con la familia de Juan, Discípulo del Maestro. Pues todo lo que a ella le había contado su madre y ella recordaba de cuando estaba chica, todo, con esta amiga lo cundía en el gran pueblo al que se fue a vivir cuando murió la madre y contaba ocho años. El padre levantó la casa y se fue con sus familiares para que la educación de la niña no cambiara, ya que la de éstos era muy igual a la de su mujer. Este padre le hizo el último regalo a su mujer, cuando momentos antes de morir ésta, se incorporó y le hizo una petición con cara de alegría, que ya recibió el "sí", sin palabras. Estas palabras salieron de los labios de aquel espíritu contento y de aquel cuerpo muerto: "Quiero que nuestra hija se crie en tu casa, como a mí me criaron, ya que tu madre da la enseñanza como la daba la mía, por haberse querido desde niñas y a Dios haber Amado tanto. No tuvo que decir "sí", porque el "sí" lo dijo el llanto.

Desperté, oí:

A esta niña, el crecimiento le fue aumentando en el espíritu los recuerdos que su madre le enseñaba del Maestro.

Ella no Lo conoció pero sí Lo conocía de tanto hablarle la madre.

Luego el padre siguió hablándole, y esta gran familia: hermanos y madre del padre.

Cuando se casa, acarrea que toda la familia viva Santidad en materia.

Esta es la vida de una:

Buscando donde se hable
de Dios al amanecer,
de Dios cuando la noche llega,
de Dios cuando estás contenta,
de Dios cuando tengas penas.

Si siempre vives así,
nunca llegará condena.

El marido hizo el regalo, porque Dios lo pidió en ella.


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