martes, 26 de enero de 2010

Las Dos Fuerzas - Libro 48 - Investigaciones a La Verdad - Tomo VIII - Pag. 124-125-126


En Sueño Profético decían:

Estos Mensajes, si quisieran, no estarían en silencio.

Los que quisieran que esta abundancia de Palabras, dichas y dictadas en la Gloria, no se conocieran hasta después de que el Elegido hubiese muerto, si pudieran hubieran prohibido la publicación en los Libros y en la prensa. Pero a esta Verdad, al no acudir, ya pecan.

Pero siempre pasa igual cuando Dios elige y manda que hablen de su Existencia.

Esto, pocos lo quieren publicado.

Desperté, oí:

Tan solo el decir que no hay otro caso igual a este, ya es un justificante para agrandar Verdad despreciada.

Esto, el día que enferme de cuerpo el que pudo hacer y no hizo teniendo el poder en las manos, no podrá decir: "Es que yo no estaba enterado".

También decían en la Gloria, que este Lugar nunca tuvo desprecio a los demás.

Todo el Arrobo era diciendo, que si el hombre amara a Dios, diría: "Señor, mándame castigo por no seguir Tu Camino".

Es grande alegría ser Elegido por Dios.

Pero es grande sufrimiento despertar y oír la Voz de Dios dando su Amor, y el hombre no creerlo.

Decían en el Arrobo, que aquí había dos fuerzas:

Una, la de Dios. Y la otra la que llevan los que no quieren la Existencia de Dios.

Estos son Enemigos de la Palabra de Dios.

Y amigos de los que no creen en Dios.

Si en el sitio que Esto está pasando creyeran, la calle tendría centinelas.

Y Habría que echar solicitud para entrar en su vivienda.

Para oír el Mensaje que horas antes trajo el Arrobo.

Las pocas horas que duerme este Elegido, es grande firma para el Mensaje Divino.


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