domingo, 20 de enero de 2013

Ceniza o polvo queda


En Sueño Profético hablaban del espíritu y de la materia, del cuido a la carne y del olvido a lo Eterno. Decían:

El sufrimiento de Dios es el desprecio del hombre a su Gloria y las ansias de vivir para la Tierra, sin pensar que en Tierra queda, y al darte sepultura, ya eres pienso de tierra; y cuando escarbe otra carne y quiera ver tu materia, se encontrará que no hay nada; si acaso unos pobres huesos que los despreció la tierra, y cuando pase más tiempo, ceniza o polvo queda.

Dijo uno:

Se va a comparar un algo del espíritu y materia. Hagamos esta visión –y se vio una sepultura de haber sacado la tierra para ver si en el fondo quedaba algo de materia. Nada se podía ver, tan sólo veías tierra–. Ya se vio una mujer de espaldas, con estilo de otra época, que el hombre llama pasado, y la voz del Mando dijo:

Esta es la misma mujer que el hombre enterró su cuerpo, pero el espíritu está donde no existen los muertos. Este espíritu hace visión como si tuviera cuerpo, porque el espíritu es Vida y la carne cementerio, sitio que el hombre no piensa que allí ya queda en deshecho.

Desperté, oí:

Más de un siglo
ya llevaba esta mujer
en la Gloria con los Vivos.

Igual veías su espíritu
que antes de verla muerta.

Porque muerta no existía,
aunque no tenía materia.

Que era lo que vivía,
lo que el hombre ahí desprecia.

Dios deja la sepultura
para que el hombre vea
que de dos juntos que hay,
como espíritu y materia,
el espíritu no muere.

Éste pasa a Vida Eterna,
donde Dios le pone traje
cuando Él visión la quiera.

Este estudio el hombre olvida,
y Dios manda den recuerdo.

Recuerdo, al recordar
que la carne has de enterrar
y el espíritu es eterno.

Pero cuida de que vaya 
donde no existen los muertos.

Que los que no están con Dios,
viven en un cementerio.

Éste, puesto ya por Dios.

Por el hombre antes quererlo.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 9-10-11