lunes, 7 de enero de 2013

Es difícil comprender, si no hay elevación


En Sueño Profético hablaban de la Elevación, del grado que tiene cada espíritu. Decían:

El espíritu se eleva, a más vida espiritual haga, a más se despegue de las cosas de la Tierra, a más contacto tenga con quien el pecado no ejerce. 

La persona que le cierra las puertas a la ira, eleva su espíritu. La que siempre vive Paz, su espíritu, ésta lo eleva. La elevación del espíritu es fácil cuando tiene contacto directo de Aquí, cuando recoge las Palabras que no son del que las dice. El Amor a Dios va creciendo el espíritu y elevándolo. Antes de la Elevación, empieza el Amor. 

Estas personas, para el que no ama, no son normales, son con defectos. Dios cuando vivió de Hombre recomendaba mucho estas Palabras:

“Haceos niños y comprenderéis lo que el hombre con su inteligencia no comprenderá; tiene que olvidarse de su sabiduría al oír la Voz de Dios; tiene que dejar inteligencia virgen sin más verdad que Ésta”.    

Estas Palabras fueron dichas por el Maestro, que fue Dios. Para comprender esto tienes que tener tu espíritu muy unido a Dios. Cuando Dios Niño habló en el Templo, los dejó callados su aplastante Sabiduría, pero todos no Lo comprendieron; asustó su Sabiduría, pero no fue comprendido. Ya, después, Dios Hombre se entendía más con las inteligencias vírgenes, que con las inteligencias de los escribas, por dejarse llevar éstos por su saber, todo por no creer en la Inmensa Sabiduría de Dios.

Desperté, oí:

Dios puede darle a tu inteligencia 
un Saber, que sirva para enseñar 
al que en lo material esté enseñado.

Dios puede darte una vista, 
que veas con los ojos cerrados.

Dios puede cambiar tu vida, 
que el hombre no haya cambiado,
tan sólo con Dios decir, 
que lo negro lo veas blanco.

Para esto comprender, 
tienes que tener tu espíritu 
con contacto elevado.

Y decir, “yo soy niño”, 
aunque ya seas soldado.

Verás como ya comprendes
lo que te costó trabajo:
comprender lo que te dijo aquél,
que oyó un día a un santo.

Es sencillo lo del Cielo,
si Dios siempre es lo primero.

También dijo estas Palabras: “Antes que a todas las cosas, amarás a Dios”.     

Él vivió de Hombre, y así enseñó; dejó a los padres de la Tierra, y primero siguió a Dios, que era Dios Padre en el Cielo.

Que por ser el Mismo Dios,
no puede estar en sitio 
que a dos hagan adoración.

Tiene que cumplir la Ley
que su Padre le mandó.
Que la Ley fue cuando dijo:
Mi Familia sois “tos”.

Es difícil comprender 
si no hay elevación.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 122-123-124