martes, 15 de enero de 2013

La muralla

En Sueño Profético vi una muralla como vieja, pero estaba nueva. Y uno dijo:

Esta muralla conserva piedras de Amor, conserva piedras de misterio y conserva piedras de dolor. Por esta muralla habrá quien pase y sienta Amor del Cielo, y ya es misterio; habrá quien note algo sin poder comprenderlo, algo de presencia de Dios, y ya es el misterio; habrá quien lleve su andar de sufrir, con pasos algo lentos, con pasos que si tú vas detrás, notas que algo lleva dentro, algo que tendrá que parar a esos pasos que ves lentos y la muralla rozar. Ya le vendrá fortaleza para poder caminar el sufrir que lleva dentro, que el roce de la muralla, sufrir le ha quitado ya. Éste es el grande misterio que esta muralla tendrá para todo aquel que pase y a Dios lleve en su pensar. Aquí, en esta muralla, hay piedras que aún lloran, humedeciéndose cuando llega el día, que en ella fue Dios Hombre parado con sus Discípulos, oyendo los insultos que un fariseo Le hacía. En esta muralla las piedras hacen de Palabra de Dios.

Desperté, oí:

Aquí te dice bien claro, 
en el Dictado de hoy, 
que Dios no precisa del hombre 
para que el hombre Lo sienta.

El deseo de tu Amor, 
Él se hace que tú sientas. 

Esta muralla sirvió sus piedras,
muchas que tiene, 
de personajes de Dios.

Allí, contaron Milagros, 
Discípulos y Maestro.

Allí se habló muchas veces: 
¡Cuando nos falte el Maestro...!

Era muralla de cita, 
por estar fuera del pueblo.

Siempre decía Dios Hombre: 
Estas piedras dan sentir 
en espíritu y en cuerpo.  

Luego el hombre dirá: 

“Cuando pasé la muralla, 
ya no me pude aguantar. 
Tuve que pedir Perdón. 
No sé qué pasó al pasar”. 

Será misterio del Cielo, 

por la Tierra Yo pisar.

Todo esto dijo Dios 
en uno de sus Sermones.

Ya nos dejó preparados 
para saber contestar 
al habla de la muralla.

El misterio lo notaba 
el que con Amor pasaba.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 15-16