jueves, 10 de enero de 2013

El que no quiere a Dios, tiene doble pecado


En Sueño Profético decían:

Si Dios se equivocara, dejaría de ser Dios.

Dijo uno:

El hombre, cuando le falta Amor, no comprende, y al no comprender, llama “equivocación de Dios”. Y él lanza su consejo, consejo, que al pensarlo, ya se olvida de que es Dios.

Un día, yendo el Maestro a predicar a la montaña, se acercaron unos y le hicieron esta pregunta:

   –Maestro, ¿puedo llevar conmigo a unos amigos que he convencido para que Te oigan? Aunque nunca Te quisieron oír, pero hoy ya me han dicho: “¡sí, iremos!”.

Estando en aquel silencio, se oyó al Maestro su respuesta, que como siempre, sirvió de Enseñanza:

   –Llévame a pecadores que tengan ansias de ser perdonados, pero no a buenos que no Me quieren y además se creen sin pecado, cuando al no quererme, ya están pecando.

Cuando llegó a la montaña, dijo –con su vista en todos, cubriendo como Cielo que a la altura del hombre baja:

   –Hoy va mi Enseñanza: busca al pecador y retírate del bueno que a Mi Padre, en Mí no Lo busca. Éste puede haceros daño, porque en vez de pedir el Perdón, hará que muchos más pequen, para que mi Mando quede como el del hombre: con castigo ahí en la Tierra.
Y mirando ya a un punto fijo, que era donde había unos fariseos, dijo:

  –Ni aquí en la Tierra está mi Reino, ni yo castigo al que no Me quiere. Desde el Cielo los aparta mi Padre. Y en el Cielo se encuentra mi Reino, el ya prometido.

Desperté, oí:

Es más pecador
el que a Dios no quiere,
que el que está pecando.

El que está pecando,
pide la Virgen por él.

Por el que a Dios no quiere,
no pide, y queda apartado.

Hace falta la Enseñanza
para ir clarificando.

Que aquel que no quiere a Dios,
tiene doble de pecado.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 38-39-40