sábado, 5 de enero de 2013

El Rebaño de Dios


En Sueño Profético decían:

Dios, Pastor de un rebaño 
donde pocos conocen al Dueño, 
que los pocos que Lo conocen 
sufren por ver que los corderos 
se apartan del Pastor 
dándoles el Pasto Eterno. 

En este rebaño, 
es el Pastor el que busca, 
por estar corderos sanos. 

Ya, cuando enfermos se encuentran, 
porque ellos se enfermaron 
y quisieron seguir enfermos, 
jamás Dios les dice Palabra 
para que fueran curados; 
jamás los quita del filo 
aunque altura tuviera el tajo. 

Este rebaño lo hizo su Pastor 
a la vez que hizo el sembrado. 
Les hizo día con sol, 
les hizo días nublados, 
mandó que cayera la lluvia, 
los mares dejó parados 
sin que salieran del sitio 
que Dios tenía preparado. 

Todo esto hizo Dios 
y regaló a su rebaño. 

Luego mandó que la noche 
cubriera todo el rebaño, 
aunque dejara la noche 
sitios con sol alumbrando 
para que nunca quedara 
durmiendo todo el rebaño. 

Este Pastor se ocupó 
de que todos sus corderos 
conocieran al Pastor, 
de que todos no murieran, 
para seguir el rebaño 
viviendo la Vida Eterna. 

Cuando todo terminó 
a la vista de cualquiera, 
se quedó en su mismo Mundo, 
que es el Cielo y es la Tierra. 

Luego quiso que el rebaño 
todos juntos ya lo vieran, 
pero unos no querían, 
otros morían de pena, 
y Dios llega a su rebaño 
bajando de Cielo a Tierra.

Desperté, oí:

Son pura Divinidad 
las Palabras de este Arrobo, 
que sólo espíritu se lleva.

Se lleva porque Dios trae 
espíritu sin materia.

Luego manda que se cunda 
al rebaño de la Tierra.

Pero jamás quitará 
del rebaño a aquel que quiera 
vivir sin pastorear.

Sin pastorear el Pasto 
que Dios a todos les da.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 71-72