miércoles, 9 de octubre de 2013

La Fe no puedes tenerla, y luego la Fe perder

En Sueño Profético decían:

Esto es corriente oír decir:
“Yo tuve Fe y la perdí.
Me pasó tal o cual cosa,
y yo ya no tengo Fe”.

Esto es Fe con defecto, con falta;
bien dicho: no hubo Fe.

La moneda es la que puedes
perder o no perder,
depende que moneda 
tuviste o creíste tener.

Pero la Fe es vivir
en la Fe y confianza
de que todo viene de Él.

Que como Padre del Cielo
y de la Tierra también,
lo aceptarás como Hijo,
sin ofenderlo a Él.

Aceptarás sin preguntas
que a otro puedas hacer,
porque éste te diría:
¡Yo está claro que no sé!
Y puede que te haga daño,
cuando tú al comprender
las cuentas que has ajustado,
a Dios no le vengan bien.

La Fe no puedes tenerla,
y luego la Fe perder,
si la Fe es confiarte
en el que todo lo ve,
en el que todo lo puede
porque todo suyo es.

Y ¿cómo aconsejarles,
a los que creen mal o bien,
si ya si viene de Dios,
el mal puede ser un bien,
y el bien que tú pedías
es cosa sin ver nacer?

La Fe es una ramita
que Dios te deja crecer,
que cuando dejas la carne,
la ramita, tronco es.

Que el tronco lo formó
tu Confianza y tu Fe.

Desperté, oí:

No digas, yo tuve Fe,
y con sufrir la perdí.

Pues la vida de materia
es un tiempo que hay ahí,
que Aquí llaman, subir cuesta.

Esa cuesta sube bien,
aquel que a Dios mucho ama.

La Fe, cuando ya la tienes,
la Fe jamás ya te falta.

La Fe es sentir a Dios,
y este sentir no se acaba.

El que mucho ama a Dios,
no pronuncia estas palabras:

“Yo tuve Fe y la perdí”.
Esto no lo dice nadie
que sienta a Dios desde ahí.


***


Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II