domingo, 16 de febrero de 2014

Acepta más a Dios la humildad que la vanidad

“Acepta más a Dios
la humildad que la vanidad”.

En Sueño Profético
decían:

Este Arrobo se titula: “Acepta más a Dios la humildad que la vanidad”. Estas palabras se pondrán en el empiezo del Dictado.

Hablaban para enseñar a conocer hombre: hombre humilde, hombre vanidoso. Hombre vanidoso nunca entenderá el Lenguaje de Dios, porque su vanidad la quiere subir por encima de la Sabiduría Divina, y ya no acepta el Mando de Dios. El humilde es terreno abonado para oír la Palabra de Dios y ponerla en práctica.

Dijo uno:

Dios Hombre nos enseñaba a ser humildes y a practicar la humildad. Decía que humildes con poderes, hacían a hombres buenos, y que buscarían a Él como Dios en la Tierra y, como Dios Padre en el Cielo, cuando Él dejara la Tierra llevándose el Cuerpo.

“Sed humildes, que Yo, siendo Dios Hijo y Dueño de los dos mundos, si Me quiere el pescador y el que labra la tierra, con él estoy. Luego le llevo esta amistad al poderoso, y ya el poderoso se hace humilde, y los dos entran en mi Reino porque los dos lo quieren. Enseñad a ser humildes hasta para perdonar”.

Desperté, oí:

Las Palabras de Dios Hombre te acercaban a hacer el bien y a retirar del que el mal practicaba.

La Humildad que Dios Hombre tenía, hacía que muchos Lo buscaran y que otros no Lo creyeran.

Cuando llegaba a los mesones, se formaba en unas mesas silencio; en otras alboroto; y “Maestro” se oía en personas diferentes.

Ya, al ver su actuación donde veías silencio, formaban escándalo mayor, y ya a Él se acercaban, algunos hasta con temor.

Querían decirle todo, porque Le veían “el Dios”.

Estas Palabras quedaron para siempre en un mesón:

“Queredse y amaos como os amo Yo”.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 234-235-236