miércoles, 5 de febrero de 2014

La carrera de la Caridad

En Sueño Profético hablaban de la Caridad. Decían:

El hombre debía de hacer que fuera una carrera la Caridad; debía de reconocerla como las muchas que hay, y algunas poco provechosas. Esta carrera debe de tener sus cursos con sus notas y dos clasificaciones: aprobado o suspenso. Las notas las darían los mismos que recibieran la Caridad; ya, una vez dado el aprobado, premiar con el título de: “Éste espíritu es de Dios”; y ponerlo visible a la vista del hombre; premio que Dios quiere que se sepa para que acudan aspirantes a vivir en el Prójimo; este sería su nombre: Universidad en Dios, enseñanza a practicar la Palabra que Dios siempre está repitiendo; Caridad y Amor al Prójimo; Prójimo, Vivienda de Dios.

Esta Enseñanza tiene que ser reconocida por el hombre, y darle el grande valor que Aquí tiene en la Gloria.

La Caridad tiene que tener su título, que es el que avala a la Enseñanza.

La Caridad enseñada por el que Aquí viene, es Enseñanza más provechosa que caridad enseñada por el hombre.

El hombre tiene fallos, y Dios quita los fallos antes de tenerlos.

La Caridad que Aquí dictamos es Dios, y Dios no dicta para el arrobado.

El arrobado enseña de lo que Aquí lleva enseñado.

Desperté, oí:

¡Cuánto bien haría el hombre
en hacer que la Caridad
fuera otra carrera cualquiera!

Ésta ya la estudiaría
el que mucho Amor tuviera
al que sufre por mil cosas
que el que no ama desprecia.

El Amor es Caridad,
que podía ser carrera
y el hombre reconocer.

Y nunca se terminaba,
si querías aprender.

Reconocer que este estudio
es el que debe tener
mejor marco y mejor título.

El que haga Caridad,
debe de tener un título
para poder demostrar.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 199-200