sábado, 22 de febrero de 2014

Cuando la vida te cambia

En Sueño Profético decían:

Hay más que ofendan a Dios diciendo que en Dios creen, que Lo ofendan diciendo: no creo.

Hay más que buscan a Dios para pedirle, que para darle Amor.

Hay menos que digan, Tú Lo has hecho, pues bien hecho está, que esto: “¿Por qué has hecho esto ¡Dios mío!? Yo esto no me lo merezco, yo cumplo con la Iglesia, y Tú parece que premias al que peor se porta”.

Dijo uno:

El hombre siempre está pidiendo cuentas a Dios, y Dios por ser Dios no las da.

El hombre cree que Dios quiere que el hombre cumpla con Dios: mala interpretación del hombre.

Dios sólo pide Amor, Amor de hombre a Dios, y ya si el hombre ama, ¿cómo Dios pagará este Amor? Te pagará en monedas que siempre tendrán valor, te pagará una renta que irá subiendo valor, te lo pagará en tus hijos, y esta es la recolección.

Desperta, oí:

¿De cuántas maneras a Dios
llegarán las peticiones?

¿Cuántos creen querer a Dios,
por no pensar las razones?

El que cree, no lo cree,
siempre ve chico el Amor.

El que ama, siempre dice:
¡Qué poco Te hago yo!

El que ama, sufre y llora,
por quitar penas a Dios.

El que ama nunca dice:
¡Dios mío!, ¿qué te he hecho yo?

El grande Amor se demuestra
alabando siempre a Dios.

No hay dicho más verdadero,
que éste que le oí a un pastor:

“No digas que amas a Dios,
cuando “to” venga de cara;
el Amor, más fuerte es,
cuando la vida te cambia”.

“Cuando la vida te cambia,
y no dejas de querer”.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - Pag. 85-86