domingo, 2 de febrero de 2014

Hazte barro en manos del alfarero

En Sueño Profético decían:

Hazte barro en manos del alfarero, y ya entiendes lo de Dios.

Que el alfarero trabaja siempre haciéndolo mejor.

Cuando empieza de zagal, si le gusta, siempre lo verás contento y nunca le dirá “no” al mando del alfarero.

Hazte barro para Dios, Creador del Universo.

Dijo uno:

El hombre quiere poner a este barro el adelanto, y el alfarero moldea sólo en Dios pensando.

¡Ya le llevarán las manos donde más se luzca el barro!

Esto, para entenderlo, tienes que querer ser barro. Que el barro, en el hombre, es el amén que a Dios Le has dado.

Cuando aceptas contento el “Ve” que Dios ha mandado, es difícil y es sencillo cuando tú has superado el subir el cerro arriba y contento lo has bajado.

Desperté, oí:

No hay Mensaje que Dios dicte,
que no sea de grande Enseñanza.

Te pone al alfarero
como si fuera una cátedra,
sirviendo al mundo entero.

¡Que cierto que si el hombre
se ofreciera a Dios
como el barro al alfarero,
sería vivir en la Tierra
con muy pocos sufrimientos!

El hombre quiere que Dios
se haga barro en sus inventos.

Y ya se aparta de Él
y practica lo mal hecho.


***


Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 232-233-234