miércoles, 26 de febrero de 2014

Dios elige al que quiere su Amor

En Sueño Profético decían:

Si Dios eligiera al que a Él no amara, ya diría el elegido: “A Dios cualquiera Lo engaña. Yo cumplí, pero no amé, hoy me elige y me manda. Ya mi libertad de espíritu y materia, me corta. Ya tendré que parecer aún más bueno para seguir engañando al que bueno se cree que soy”. Éste es el pensar que haría.

Dijo uno:

Dios elige al que quiere su Amor y al que su Amor va enseñando con alegría y Amor, pensando: “¡Dios mío!, que yo nunca te dé enfado, ni en contento ni en dolor que la vida me esté dando”. A éstos los elige Dios, pero sin que nadie le dé mando, y a contra de la opinión del que cumple y manda.

A éste no lo elige Dios; le manda pero no elige –dijo otro que el diálogo seguía–. No es lo mismo mandarle Dios, que elegir Dios. Puede no haber Amor y recibir Mando. Pero no puede ser no haber Amor y ser Elegido. Si recibe Mando y no ama, tiene que cumplir el Mando. Pero si no ama, no puede repartir Amor, y ya no sirve Enseñanza. ¿Ves como ser Elegido no es porque Dios manda?

Desperté, oí:

Cuando Dios elige,
se pregunta el mismo Amor:
“¿Yo, Señor, que sólo amé,
y a veces el cumplir, no?”.

“Perdona, que no pensé
ni en el día ni en la hora
que tenía que querer”

“Yo Te quería sin horas,
a mi forma de querer”.

Éstos son los elegidos,
pero no los mandados por Dios,
a veces para el Elegido.

Si primero no hay Amor
y a Dios no te has ofrecido,
tu enseñanza ya sería
como la de cualquier libro.

No es lo mismo ser mandado,
que ser por Dios Elegido.


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 17-18