martes, 25 de febrero de 2014

El que no vaya a defender mis Palabras, que se retire de mi Mando

En Sueño Profético decían:

No hay descanso mayor que cundir lo que tú ves o crees que viene del mismo Dios. Esta alegría la sentieron los Discípulos de Jesús cuando más gente los esperaba y decían: “esto nos ha dicho el Maestro”. Que con este Nombre ya decían Dios Padre y Dios Hijo.

Él les decía:

“El que no os crea sabiendo que vuestras Palabras son mías, no es que no os crea, es que no cree que existe mi Padre y que Yo soy por Él mandado. Si creen en mi Padre, creen en Mí; y si creen en Mí, Me buscan. Si Yo busco al pecador para salvarlo de la condenación –si él quiere–, ellos, si creen que soy Dios, Me buscan”.

“Si alguno de vosotros no comprendiera mis Palabras, si quiere comprenderlas, Yo haré que las comprenda para poder enseñar”.


Y los despedía muchas veces con estas Palabras:

“El que no vaya a defender mis Palabras, que se retire de mi Mando; que cuando Yo lo necesite para llevar mi Mando, Yo lo mandaré. Pero este servicio no es, para mi Padre ni para Mí, contado”.

Desperté, oí:

Si amas,
aprendes de este Dictado.

Si no amas,
no comprendes,
pero sí piensas:
“esto no es del hombre,
esto es Dios hablando”.

Esto lo piensa
el mejor teólogo
y el mejor catedrático.

Si ama,
disfruta al pensarlo,
y en grande altura
lo va publicando.

Esto tiene vida,
palabras y párrafos.

Y ves por momentos
que aumenta el escándalo.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 236-237-238