lunes, 3 de febrero de 2014

Penas escondidas

En Sueño Profético hablaban de lo fácil que es amar cuando Amor sientes.

Dijo Teresa de Ávila:

Este Amor,
cuando ahí en suelo sientes,
es difícil describir,
es ruido que no oye
el que está cerca de ti.
Pero que al ver tu extrañeza
de ruido sin oír,
haces que sienta alegría
sin haber ruido oír.

Un día iba deprisa
por una calle empinada,
que empezabas a andar deprisa,
y antes de la mitad,
ya te quedabas parada.

Estando en este descanso de cuerpo,
porque de espíritu no descansaba,
por querer llegar a punto
donde ya muchos esperaban,
para que yo les contara
lo que Dios, cuando quería,
me decía con sus Palabras.
Estando en el descanso,
llegaron dos mujeres
que con dos hombres pasaban.
Los hombres quedan parados,
y las mujeres avanzan.
Éstas fueron sus palabras:

   ―¡Qué, Teresa! ¿Es temprano para que ya estés cansada? ¿O es que traes penas escondidas?

¿Yo pena?
¡Yo no sé lo que es la pena!
¡Yo lo que escondo es alegría!
¡Que no la puedo esconder
porque a Dios Le faltaría!

¡Es que me esperan!
Pero no me esperan a mí,
esperan los éxtasis
que yo tengo que cundir.

Si quieres,
vienen también los martirios,
si es que los pueden oír.

No di el sí con mis palabras
cuando los 5 subíamos.

Esto me hizo pensar,
qué verían en mi cara,
si yo el sí no lo di.
Fue mi alegría sin habla.

Desperté, oí:

¡Qué gozo es el de Dios,
que tú alegría contagias!

¡Qué alegría en el sufrir!
¡Qué ruido que no oyes ¡
¡Qué palabras sin decir!

Yo me paré y me vieron
un cansancio de sufrir.
Pero no era sufrimiento,
era de querer decir
lo que llevaba por dentro.

¡Ay calle que me cansó,
y que me dio gran contento!
¡Ay calle que al verme a mí,
hice a aquellos hombres, buenos!

Es la alegría de Dios
la que dice las Palabras,
sin que te oigan su Voz.

Yo llevaba algo en mi cara,
que iba quitando penas
y alegría contagiaba.

Las penas, con Dios las tienes,
sin poder penas llamarlas.

TERESA DE ÁVILA


***


Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 139-140-141