viernes, 28 de febrero de 2014

Vida de fracaso, para el que no cree que es vida de paso

En Sueño Profético decían:

La humildad te da nombre,
y la constancia apellido,
y el Amor al Prójimo te firma,
y ya eres conocido.

Conocido para el que ama, y perseguido por el que no quisiera que de Dios se hablara diciendo: “hoy dice y dirá las mismas Palabras, porque el tiempo no ha pasado ni pasará”.

El tiempo sale de Dios, y a Dios vuelve por ser Mando. Vuelve igual que salió de Dios. Fue tiempo para lo que acabó o se puso viejo. Para esto sirve el tiempo, pero no para Dios.

Dijo uno:

El hombre, por querer cambiar lo que no tiene cambio, está apartando de Dios al hombre bueno y al malo.

Al bueno debía de exigirle que hay que practicarlo; y al malo, hacerle pensar que esa vida es de paso, que ahí no queda la vida, que debe estar preparado para cuando Dios le mande a la vida que deje el cuerpo abandonado, con su cuido, su médico y medicinas.

Y quién sabe si al oír esto del bueno, que buena llevaba una vida, el malo se arrepentía y a malos iba buscando, haciendo que se limpiaran el espíritu del pecado.

Desperté, oí:

¡Vida, vida, vida!
Vida de fracaso,
para el que no cree
que es vida de paso.

Es tiempo perdido
el tiempo que pasa,
si no ha sido tiempo
pensando en la Vida
que no tiene cuerpo.

Es Vida que manda Ley
de un Dios Supremo.

Que por ser Dios Único
no exige al hombre
que sea hombre bueno.

Exigir de Dios no sería exigir,
sería un Mando con Fuerza,
sin poder nadie pararlo.

Dios hace pocas veces
que el hombre vea este Mando.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 140-141