sábado, 19 de mayo de 2012

Con Dios, no te hace falta nada

En Sueño Profético hablaban del vivir con Dios o sin Él:

Si vives con Dios, no te hace falta nada, y todo te sobra.

Dijo uno:

Te sobra, porque lo que muchos no pueden pasar sin ello y les hace falta, tú no lo necesitas. Al vivir con Él, Él te va allanando el camino, y tú ya vas caminando. Mientras otro, que al pasar, como no vive con Él, las piedras irá quitando, y lo último el caminar.

Yo esto lo he vivido
con dos de gran amistad:
Uno era vendedor
del queso que él hacía,
que las cabras y el "ganao",
su mujer e hijos, mantenían.

Los llevaban a pastar
sin que pagaran dinero
pa poder alimentar;
todo les salía de balde
y ganaban un buen jornal;
éstos eran conocidos
por "La mujer
y los hijos del rebañillo";

se metían por los "sembraos"
con tanta delicadeza
que estaban todos agradecidos
que le limpiaran la hierba.

Luego, al final del año,
un queso iba "pa" un sitio
y repartían unos cuantos;
Cuando recibían el queso,
no hacían ni probarlo
y contestaban contentos
mandando un buen regalo.

Siempre era dinero
y un letrero iba "sellao":
"Disponed de nuestras fincas,
si cuidáis del sembrao".

Ya tenían otro año
el "ganao alimentao".

Ya he terminao
con el hombre y familia
que Dios vivía a su "lao".

Ahora viene el que tiene,
sin estar Dios a su "lao":

Era familia pudiente
el que voy a contar,
"comparao" con esta gente.

Tenían un gran comercio,
un molino y una hacienda.

Éstos no estaban con Dios,
y siempre tenían pena;
Este era su vivir: 

Este año ya no es bueno,
la aceituna se secó;
la finca no me produce
si lo comparas lo que me costó;
la tienda lo que más vende
es lo que menos dejó;
no me producen los hombres,
y quiero hacer reforma
en lo que ya no me agrada;
no me compensan las tierras
que les tengo arrendadas.

Desperté, oí:

Éste, con "to" lo que tenía,
a Dios nunca Lo sentía.

Siempre algo le hacía falta,
y por mucho que tuviera,
más su cuerpo aún quisiera.

El camino iba pasando,
y piedras iba encontrando.

Estas piedras las ponía,
el bien que él "bien" decía.

El que vivía con Dios,
siempre el camino era llano,
sin tener preocupación.

No creas que te hace falta
nada “pa” vivir con Dios.
Él te allanará el camino,
si a cambio tú das Amor.


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag.33-34-35-36