jueves, 17 de abril de 2014

Para eso Dios elige

En Sueño Profético decían:

Vamos a decir Palabras
y el hombre que dé respuestas;
si no las da por escrito,
que las dé con su conciencia.

Habrá quien quiera la Gloria
y no quiera saber de ella.

Debía el hombre decir,
el mal que puede llegarle
cuando le hablen de Aquí.

No hay ninguno que ame a Dios
y no quiera sus noticias.

No hay quien piense en la muerte
(que con tanto horror se habla ahí,
cuando Aquí Dios Lo dispone),
y ni por miedo pregunte:

¿Es verdad que Dios arroba?
¿Es verdad que vive Dios?
¿Es verdad lo de la Historia,
que vivió aquí de Carne
y luego se fue a su Gloria?
¿Es verdad que Lo mataron?

Pues todo lo ya nombrado
te lo dice el que Lo arroba,
que para eso es el Sueño,
para refrescar la Historia,
para no dejar el mal
que deje sola la Gloria.

Para eso Dios elige
y tiene Misericordia.

Pero tú, al no querer
que te cuenten “na” de esta Gloria,
al decir, “yo creo en Dios”,
estas palabras te sobran.

No puedes decir Amor,
rechazando las Palabras
que a diario manda Dios.

Desperté, oí:

El hombre sabe tan poco,
que de tan poco que sabe,
a Dios lo quiere engañar.

El hombre quiere hacer ver
que cuando Dios se presenta,
tiene él que dar mal trato,
y Dios verá la manera
para que digan: “Es un Santo”.

Aquí ya falta el creer,
y el Amor no hay que nombrarlo,
porque donde hay Amor,
a Dios tienes que buscarlo.

No puedes hablar de Dios,
rechazando al Arrobado,
porque Dios arroba ahí
“pa” que tú seas enseñado.

Todo lo que hay escrito,
tuvo que ser dicho Aquí.

Muy poco dicho en Dios cuando Hombre,
comparado con todo lo que dice desde Aquí.

Cuando Dios se hizo Hombre,
también Lo mandó a decir:

El que ama busca el Eco,
que no es difícil oír.


Busca y no digas que amas,
porque buscar es amar,
y en buscando ya te metes
en la Gloria Celestial.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 68-69-70