sábado, 15 de agosto de 2015

Vida ahí en la Tierra con preferencia al espíritu

En Sueño Profético decían:

Dios no manda amenazas,
pero sí dicta sentencias.
Que ésta es una de ellas:

Todos tienen que morir
y Aquí entregar las cuentas,
sin entregar apellido,
ni del linaje que seas.

Aquí, una vez que mueres,
no te sirve para nada
lo que la materia exige
o el gran nivel que tengas
por el cargo que cogiste.

Aquí ya eres espíritu
que al cuerpo no necesita.
Por eso estas Enseñanzas
siempre repiten lo mismo:

“Vida ahí en la Tierra
con preferencia al espíritu.
El hombre que así no viva,
que no se tenga por culto”.

Siempre hubo talentos,
y si no fueron hombres de espíritu
para acarrear al Cielo,
fueron talentos de engaño,
que ellos fueron engañados los primeros.

Cuando vieron que su cuerpo
no seguía al espíritu,
por los años o por enfermo,
entonces se hacían roca,
más tirando a malo
que tirando a bueno.
Esto fue el final
de muchos hombres de talento.

Dijo uno:

Si estos hombres llevaran
siempre a Dios de Compañero,
siempre les saldría el Dios
con esta cortita frase:

“Tenemos que valorar
antes espíritu que carne,
y vivir en el Prójimo
sin querer que nos alaben”.

Desperté, oí:

No hay sufrimiento mayor,
que querer hacer
lo que pudiste hacer y no hiciste,
y la muerte te llegó.

Hombres grandes en la Tierra,
poco se ocupan de Dios.

Si estos hombres se ocuparan,
ya los demás los seguirían
como rebaño en montaña,
detrás del pastor que guía.

El dinero y los cargos
no te sirven
para que no llegue muerte.
 
Pero sí para evitar
que el hombre no se condene.

Si Dios no fuera Dios,
no le hablaría así al hombre.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C1