miércoles, 9 de diciembre de 2015

El hombre habla de Dios, pero con vacío

En Sueño Profético hablaban hombres de ciencias, hombres que tuvieron gran valor en su vida corta de materia. Hablaban valorando el valor del hombre de ciencias.

Dijo uno:

Si este valor que da Dios a la inteligencia, el hombre lo aprovechara para hablar del espíritu sin materia –que es la existencia eterna–, pocos hombres se condenarían.

Pero el hombre se olvida, o hace por olvidarse, de que el traje de la carne se rompe cuando se va el espíritu, en niño o en hombre, en pobre o en rico. Pero esta despedida no la sabe ni el espíritu, la sabe tan sólo Dios.

¡Dios, Sabiduría Infinita, que quiere que el hombre olvide la materia y tenga siempre presente el espíritu!

¡Dios, que busca al hombre, y nunca niega el Perdón cuando pecaste y no quisiste pecar, y Lo llamas como refugio de tu penar!

¡Dios, que el hombre Le exige Elegidos por falta de Amor y creencia!

¡Dios, que ve el desprecio y oye ofensas!

¡Dios, que busca Amor y Amor no encuentra!

Si todo lo que dice Dios, el hombre lo practicara, se vería una extrañeza que un hombre no se salvara.

Desperté, oí:

¡Qué confianza da Dios
haciendo lo que Él manda,
que tienes la Salvación!

Hombres de ciencias hablan
esta noche en el arrobo.

Hombres que amaban a Dios
y vivían en el Prójimo.

Estos hombres de las ciencias
decían que los Elegidos,
era el hombre
el que a Dios se los pedía.     

Que si todos igual amaran,
el hombre vería normal
el oír a cada paso:
“Dios me ha dicho que yo haga”.

“Tuve éxtasis
cuando de Él me acordaba.
Lo quise tener más rato,
y yo en mí no mandaba”.

“Quede dormido y veía que me moría,
y no moría, porque era su Poder
el que me daba la vida”.

Todo esto y mucho más
podría el hombre, si amara,
oírlo, pero normal.

El hombre habla de Dios,
pero habla con vacío,
porque le falta el Amor
que tienen los Elegidos.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C8