jueves, 3 de diciembre de 2015

Leyendo esta Teología se despiden del pecado

En Sueño Profético hablaba Tomás de Aquino y Agustín de Mónica. Decía Tomás:

No hay quien lea estos Escritos y no vea que soy yo. Pero ya, cuando se paren, verán que son Dictado de Dios.

De este Mundo hablan todos como Terreno de Dios, pero si alguien dice “ese Terreno veo yo”, no creas, Agustín, que buscan de donde sale la voz.

Esto más parece verso, que lo que quiero decir. Yo quisiera, que todo lo que ya tiene dictado, estuviera puesto ya libremente, para que todos lo pudieran tener en sus manos. Esto hace que lean de pie.

Esta Teología tan inmensa, dictada por Dios y llevada por espíritus de su Gloria, hará que crezca el Amor donde haya semilla. Hay que leer frase por frase, y en las frases ves a Dios.

Esta Teología la besarán
hoja por hoja que vayan pasando.
Leyendo esta Teología
se despiden del pecado.

Ya te doy mi respuesta –dijo Agustín:

Se despiden y llorando,
porque no hay cosa peor
que, después de haber pecado,
te hablen de este Dios
por quien es Aquí arrobado,
y tú ya quieras ir
por el mundo publicando:
“no quiero pecar ya más,
más de lo que he pecado”.

Esto seguro que pasará
cuando los Libros los tengan en las manos
y vayan buscando las fechas
de los hechos que hay mandados,
que no verán que están puestos
en ningún libro humano.

Yo lo que quiero que lean es,
cómo a mí me perdonó.

Desperté, oí:

Cuando ya no hacía pecados,
era cuando más sufría.

Para que sirva de consuelo
al que ya no peque más,
que ame y pida la Gloria
para el que no quiso pecar.

Los ruegos del perdonado
sirven  para quitar a muchos
que están haciendo pecados.

Los ruegos del que pecó
los reciben en la Gloria
como Clarines de Dios.

Yo, cuando fui perdonado,
no me dejé en secreto
todo lo que había pecado.

Quise que todos supieran
lo que es el Dios del Cielo
y cómo es el hombre de la Tierra.

AGUSTÍN DE MÓNICA Y TOMÁS DE AQUINO



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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C5