miércoles, 23 de diciembre de 2015

El que es “bueno de Dios”, es conocido por fuerza

En Sueño Profético decían:

Son pocos los que saben dar un diagnóstico de un hombre bueno.

Si lo bueno fuera cundido, costaría trabajo encontrar a un hombre que a Dios no amara y no cumpliera sus leyes. Esto es al revés como pasa.

Al hombre lo ve, el hombre, bueno. Pero este “bueno” no manda para el Cielo, para que le mande Dios. Es un “bueno” de intereses para ese “quita y pon”, que a veces dura tan poco, que mueres y no te conocen si eras malo, si eras bueno.

En cambio, el que es “bueno de Dios”, es conocido por fuerza, porque donde va llegando, siempre algo de Dios lleva.

Pero este Premio son muy pocos los que lo valoran y lo aprecian, aunque ahí les digan buenos, pero son buenos de Tierra.

Desperté, oí:

¡Cuánto repiten en Gloria
que a hombre bueno sin Dios
no le va el nombre de bueno!

Ponían comparaciones
de lo que es bueno
y lo que es malo.

El desprecio a sus Palabras,
decían: “doble pecado”.

El no querer investigar
es continuar pecado.

Ser hombre bueno
es creer en Dios
y buscar con ansias
dónde está hablando.

Pero, ¿qué bueno es
el que le van presentando
“esto dice Dios”,
y no tiene reacción
dando las gracias a Dios
por el Premio que le ha dado?

Si el hombre a Dios se ofreciera
diciendo “quiero Tu Mando”,
todos serían Elegidos.

Y ahí vivirían los hombres
como Aquí viven los espíritus:

Todos en un mismo Dios.
Todos en su Reino prometido.

Él te promete su Reino.
Si ahí lo quieres,
Aquí ya tienes un sitio.

No es Dios el que elige al hombre,
es el hombre el que quiere ser Elegido.


***

Libro 18 - Dios Habla al No Quier del Hombre - Tomo III - C3